- El Padrino III (1990). De las tres películas es la que "peor" clasificada está, pero a la vez es una de las mejores películas también nombradas. También sale nuestro amigo, Andy García, junto con el gran actor Al Pacino.
"Michael Corleone, heredero del imperio de don Vito Corleone, intenta rehabilitarse socialmente y legitimar todas las posesiones de la familia negociando con el Vaticano. Después de luchar toda su vida se encuentra cansado y centra todas sus esperanzas es encontrar un sucesor que se haga cargo de los negocios. Vincent, el hijo ilegítimo de su hermano Sonny, parece ser el elegido".
Filmaffinity la aprueba con un 7,8. Algunas de las críticas atribuidas a ella han sido:
- Siendo con mucho la peor de las tres, es una película soberbia. (...) La secuencia final, un espectacular clímax, (...) aún es uno de los mejores momentos del cine de los noventa."Miguel Ángel Palomo: Diario El País
- "La mejor de la saga."Augusto M. Torres: Diccionario Espasa
- Os ponemos el trailer de la trilogía porque es de obligación verlas.


Película infravalorada que, además, ha envejecido muy bien. Es la guinda perfecta para el cierre de una trilogía perfecta. Tras haber visto la conversión de Michael Corleone (El Padrino I) y su consolidación en el poder -y la consolidación de su brutalidad- (El Padrino II) con la tercera película Michael busca la redención de sus pecados, concluyendo con el peor de los castigos que puede padecer.
ResponderEliminarMuchas gracias AntiMayol por tu aportación. Permíteme que añada que ese final trágico al que te refieres (el peor de los castigos que alguien puede recibir) queda magníficamente ensalzado con la interpretación del bellísimo "Intermezzo" de la Cavalleria Rusticana de Pietro Mascagni. Pieza musical de dulzura y serenidad inigualables que forma parte del repertorio musical que escucho a diario con sumo deleite.
ResponderEliminarLe mandamos un fuerte abrazo, cuidate.
Efectivamente, tal y como Ud. de forma muy aguda y acertada pone de relieve, la escena final -y la de las escaleras- conjuga con primor la genialidad narrativa que constituye tal epílogo, con unas actuaciones brillantes*, una fotografía que depara imágenes para la historia y una banda sonora estremecedora.
EliminarAsimismo, no debemos orillar el silencio que inunda el ambiente cuando Michael grita desgarrado por el dolor, una escena magnífica que, a pesar de renunciar a cualquier clase de sonido, no puede ser más expresiva.
* Respecto de las buenas actuaciones, debemos realizar la salvedad de la actuación de la hija de Michael, quien participó por un evidente enchufe que Uds. de sobra ya sabrán habida cuenta sus vastos conocimientos cinematrográficos.